viernes, 22 de febrero de 2013

de Poemas y manjares

de  Poemas y manjares

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PRÓLOGO DE IVONNE BORDELOIS
 
“Cocinar es una de las tantas formas de hacer el amor”: Miroslav Scheuba, sale aquí con todas sus plumas, sus sartenes, sus paletas, su inspiración checo-chilena-argentina, a demostrar, a probar y comprobar para nosotros la suavidad del aceite, el evangelio de la harina, el ojo del fuego, el emocionado arroz, las ostras mentirosas, las nocturnas papas, la bondad del agua y el piropo de la pimienta negra. Su elemento y condimento es la metáfora nutricia, el gusto por la vida y la materia y literariamente, una especie muy poco frecuentada en nuestros días de deliberados y aburridos deconstruccionismos y otras negras filosofías: las ganas, las poderosas y vitales ganas de vivir y gozar y compartir vida e inocentes gozos con los amigos y semejantes. Un erotismo candoroso y alegre recorre estas páginas que nos proponen frutas y pescados, comidas al borde del mar y de las nubes, recetas milenarias y otras modernísimas, secretos exóticos y otros venidos de los delantales de la abuela, enlaces inesperados de colores, sabores, leyendas afrodisíacas y celebración de jacarandaes y jengibres. 
Sus viajes culinarios son señales certeras de ágape, de paz, de alegría y de reconciliación, de reconocimiento por esa “enigmática abundancia del mundo” de la que hablaba Borges. De ella este libro es un ferviente y enamorado homenaje.
Como Horacio, el sabio poeta latino, uniendo lo útil a lo elegante, Miroslav Scheuba acompaña sus efusiones líricas -como su certera alabanza el sagrado sabor del curry- con puntuales, amorosas y minuciosas recetas de cuya eficacia doy fe. Entre el lector con confianza y alegría en este libro que no viene a abrumarlo, intimidarlo o enceguecerlo, como es costumbre de la malvada literatura de nuestros días, sino a llevarlo de la mano, de los ojos y de la lengua, a uno de los pocos inmarcesibles territorios que nos quedan de armonía e ingenuo placer: el banquete con los amigos y los amantes, ocasión de ingenio, saludable hedonismo y puerta inconfundible a las confidencias más memorables de la amistad y el amor.












 
                                                                                                                                                                       Ivonne Bordelois

ODA A LA SAL

Cae sal viajera
sobre mi mano,
te estoy midiendo y sopesando
en este canto.
Cae y te recordaremos,
tímido cristal del desierto.
Más de una vez
todos te hemos olvidado;
hoy no, amiga y enemiga.
Aquí te canto y te transpiro
y cocino con tu bíblico sabor
que me sigue y me deja
a un punto del abismo,
casi al borde de una lágrima y del mar
que has encerrado para siempre
entre nosotros.

ODA A LA PIMIENTA

Aprender a vivir o a bajar el telón,
a esconder la olla o a sacar la lengua,
a cambiar tu nombre o a picar el cielo.
Tu público sabor será siempre
molido en cuenta en esa obra pícara,
donde te caes, te sufres y te gozas
acomodándote en la escena
para representar apenas
un punto en el infierno.
Que otros te mientan o te ofrezcan
en un piropo o en los sueños del comercio.
Con la medida de un párpado
o con sólo guiñar un ojo
y al precio de una sola palabra,
nos volverías a vender en un grano
la verdad de un mundo que no era nuevo.

ODA A LA SALSA DE SOJA

Oscura y fuerte
como una llave vieja o un secreto bien guardado.
Bella
en la tradición de un pueblo que contempla
el amanecer que viene bajando
por la gran muralla que se abraza a la montaña.
Respetable
como el aire antiguo rodeado de dignidad
que tiene una anciana en los jardines de la tarde.
Sabrosa y necesaria
has viajado de una dinastía a otra
y has soñado el sueño de las reencarnaciones
donde te han iluminado
profunda y puntual en tu propia ceremonia.
Valiosa y rica
contada como una maravillosa historia del Oriente.

ODA AL PAN

Hermano, hermano milagroso
que has estado en las manos del Señor,
nunca faltes en la verdad de ninguna mesa,
ni en el falso mesón del ateo que igual come
ni en la pobre tabla del incrédulo que igual duda.
Menos, en la mesada del panadero que te sueña.
Él, con el soplo de sus manos,
hace cordilleras y tormentas en la cordillera
con montañas de harina y harina en el viento.
Con los ríos de los deshielos
forma un lago que peligra
y que no se desborda
porque está la voluntad de su creación
con el amasado de la mañana.
Ocre la nube frágil baja en granizo
de mágica levadura fecundante.
Ya los fermentos levan la masa
por la acción de sus pasiones.
Ahora los cerros elevados y desenvueltos,
ya cortados, son llevados al vientre de un sol
que los va a gestar para la vida. Al fin una voz exclama:
¡Ha nacido el pan!
A compartirlo entre todas las religiones
para que lo hagan doctrina.
Para que reciba el beso agradecido de los fieles
que algún día se irán a dormir en el cielo de una vida eterna,
o para que reciba la saliva del blasfemo
que lo muerde y lo arroja cometiendo la herejía.
Mas el pan de génesis es un símbolo
creado como la palabra. Una palabra
en este universo secreto y verdadero.
Y universo es el verdadero y secreto
nombre de Dios.

ODA AL CURRY

De lejos
por el color,
de cerca
por la textura,
de arriba
por la altura de tu aroma,
de abajo
por la importancia de tu peso,
de adentro
por tu misterio,
de afuera
por tus elefantes.
Para mí
y tal vez para otros,
tienes un sabor sagrado
con algo de circo y mucho de religión.

ODA AL JENGIBRE

Llevas la firma y el sello de muchas manos
que te marcaron y reencarnaron
por los recovecos de la tierra
y las fragancias del cielo.
Ayer soñabas en el sopor de un delirio,
hoy sigues en la burbuja de un sueño,
en una realidad percibida como una esencia,
en una estela de siglos y distancias
del viento que llega a ser un canto
y de un canto que luego es alimento.
De ojo en ojo, de boca en boca,
dormido o desfigurado,
estás en el mascarón de proa
del buque que navega por los paladares
contra viento y marea. Todos te saben
raíz torcida por una caricia o por un desprecio.

ODA AL SATAY

De plata antigua o de fierro viejo,
humilde y mellado; afilado y elegante,
callejero o aristocrático
en Singapur te dicen satay.
Aquí te nombro recuerdo, pincho para el destierro
y ya no me importa que seas de marfil,
de bambú o que te llamen brochette.
¡Oh satay! aquí te tengo a mano
para clavar en tu memoria
toda el hambre que anda suelta por el mundo.
Los cerdos no te quieren, pero no importa,
nunca dejarás de prestar, no sin cierto sincretismo,
un pequeño servicio a la humanidad.


ODA AL PANQUEQUE MANDARÍN

¿Qué pasó contigo
en la dinastía Shang,
en la dinastía Ming,
en la dinastía Yuan?
Te probaron y aplaudieron,
pero que no se acordaron de ti
en los valles del río Amarillo,
en los refugios de Yunnan,
ni en Karakorum ni en Pekín
a la hora de pintar una porcelana.

Aquellas dinastías
junto con sus guerreros,
sus códigos de honor,
sus biombos
y sus dragones
se terminaron,
pero tú sigues nadando en otros platos de porcelana.


ODA A LAS OSTRAS CON PERLAS CULTIVADAS

Aprenda a conocer las ostras,
las frescas son egoístas y cerradas.
Tenga en cuenta las matemáticas y no compre sin entusiasmo;
piense en docenas y alégrese.
Si está oscuro, triste o melancólico,
deje las otras para otro día y practique el ostracismo.
El segundo relámpago es aprender a abrirlas,
es todo un arte. Si se corta un dedo, insulte.Luego, lávelas con la bondad del agua,
(ellas hacen el amor en la playa
y siempre están sucias de arena).
Pruebe a la ostra pálida que considere sospechosa
y si le miente, escúpala. Es un deber
acordarse de tener mucho hielo
y no olvidarse del vino; mejor con espuma.
Perfume las ostras con jugo de limón
y consiga un collar de perlas falsas. Suéltelo
sobre el hielo picado, lecho nupcial de ostras
y perlas que si de pura emoción
de falsas pasan a verdaderas, usted es un poeta.


ODA AL GUACAMOLE
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1 cebolla, 2 jitomates (tomates), 3 aguacates (paltas) y 4 chiles (ajíes).

Esta preparación también lleva un poco de la bondad del aceite,
unos silbidos de cilantro, más la sal de nuestra experiencia.
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Porque uno es el Universo, uno es Quetzalcóatl, una es tu familia. 
Entonces, pela una cebolla sin llorar y pícala por todos ellos.
Dos son los caminos de la vida: uno es de luz y otro, de sombras.
Elige. Pela los dos jitomates y según has elegido
pícalos por alguno de los dos caminos.
Tres son las artes que pueden ocupar tu tiempo: el arte de la agricultura, 
el arte de la pintura y el arte de los signos.
Muele por algunas de las tres los tres aguacates
y no habrás molido en vano.
Cuatro son los destinos de tus alimentos:
tus ojos, tus manos, tu corazón y tu memoria.
Pica por ellos los cuatro chiles 
y con lo que veas, con lo que escribas, con lo que sientas y con lo que recuerdes,
tu vida será cada día un poco más alta
y tu muerte, cada vez más pequeña. 
 
A Juan Villoro


ODA AL BOUQUET GARNI

Una vez más, los dos han sido expulsados del Paraíso
y la amargura los ha tenido sin comer y sin hablar.
El pecado original, frutal y peligroso, fue y sigue siendo
cometer dos, tres o más veces el mismo error.
Fueron los primeros en comprobarlo
y así, perdieron para siempre una morada
donde todo estaba servido en abundancia. El árbol
de la tentación, es el mismo árbol de la última oportunidad.
Qué importa ahora que la planta diera manzanas o membrillos.
Los dos buscan un refugio,
ella lo consigue en la montaña.
El entra y se tiende; está tendido y derrotado,
pobre de sueño, huérfano de ángeles y despojado de estrellas.
La mujer, enojada y decidida, sale a cazar.
Después será Eva, será Diana,
o la que ha retenido una liebre
que había quedado atrapada a la salida de una cueva.
Sabe que si quiere comer, la liebre tiene que morir;
ya le ha quitado la vida, ya la ha limpiado.
Hubiera preferido ser ella la liebre
y no la que ha encendido el fuego.
Esconde su trofeo y baja hasta el río
a buscar agua. Por unos tranquilos momentos de luna
quiere estar sola. Se tiende en un prado
bajo un árbol honorable y a su lado
unas hierbas la consuelan. Una mano, la suya,
va ordenando estos verdes remedios en la otra:
la humildad del perejil, la esperanza del tomillo,
la fortaleza del estragón, la paciencia del romero.
El árbol de los honores, que no por casualidad es un laurel,
deja caer gloriosamente unas hojas perfumadas
y ella se da cuenta de que no todo está perdido
o encontrado. Prepara su liebre cocinándola
con las hierbas y sus sabores. El humo y los perfumes
llaman al ausente. Adán regresa,
la liebre ya ha sido purificada por el fuego
y comparten la comida como han compartido el castigo.
La noche oscura va pasando, ya vendrán días nuevos;
los espera el sudor, un duro camino y una larga historia.
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A Ester de Izaguirre

NECRO
NECROLÓGICA PARA UN JABALÍ

La vida de este ser fue una permanente actividad de servicio hacia el logro de un encuentro de tenedores y cuchillos donde distinguidos comensales han sido convocados. El Jabalí, aquí de cuerpo presente, fue un ejemplo de dedicación y de militancia natural es su indiscutible legado para un ágape, pero fundamentalmente para la reivindicación de las alternativas gastronómicas. La muerte de este valeroso camarada nos señala la necesidad de una lucha irrenunciable, cualidades que van unidas a una acción, a una conducta y a una doctrina. Cuando nos pregunten si este Jabalí murió en buena Ley, diremos que sí, porque el recuerdo de su sabor  seguirá  viviendo en La Fisiología del Gusto y otros panegíricos. Este digno ejemplar vivió para encarnar la esperanza moral de una buena digestión más allá del fuego que ha  purificado su carne, la que tiene que ser masticada con inteligencia y gratitud. El creía profundamente en las proteínas que defendió tenazmente bajo un marco de legalidad y justicia, por lo tanto, su mensaje siempre estará vigente. Con Jaba o Jabalito, o simplemente Lito para sus más íntimos,  desaparece una de las figuras más puras y desinteresadas del salvajismo argentino, porque a lo largo de una vida que estuvo  marcada por la valentía, supo poner mejor que nadie eso que otros no tuvieron. Courage is grace under pressure, decía Hemingway: El coraje es una gracia bajo presión. Él lo demostró con sus colmillos y sus ejemplos en las causas más nobles y sinceras, para enseñarnos cuáles eran sus  ideales y porqué y para qué los había pregonado, al igual que los más grandes animales salvajes de la patria, ejemplares  que el día de mañana también vendrán a honrar esta mesa, porque como dice el refrán, a cada chancho le llega su San Martín.



ODA AL VINO

Al vino le gustan los rincones,
la soledad fresca y oscura, el duelo de los árboles,
el sueño de los sótanos, las clepsidras
y los más antiguos relojes que ya se han cansado del tiempo.

Al vino le gustan las espadas, las anotaciones en los mapas,
el inquieto sextante, el silencio de la brújula,
el canto de las olas, los barcos de siglos pasados,
la luna en el cielo y la misma luna en el mar.

Al vino le gustan los negros chales de vicuña,
los almanaques del almacén, las cintas, las medallas,
el papel de seda, los pergaminos lejanos y abandonados
y los viejos libros que apenas murmuran su desdicha.
 
Al vino le gustan los viajes, las islas escondidas,
las leyendas, las buenas novelas, los tesoros,
el teatro, mucho teatro y los escritorios. Vivir
de ilusiones, las frases célebres, el oro y el olvido.

Al vino también le gustan las doncellas,
los violoncelos, los cálices, las sacristías,
los sumos sacerdotes, las astrólogas, los alquimistas,
los fantasmas, las máscaras, los poetas y los políticos.

A los tintos le gustan las madrugadas, mentir en las tabernas,
ser juglar, trovador, señor en un palacio,
un libertino en las alcobas. Estar en un sabio mayordomo,
ser actor, doctor y un domador de viudas.

Y a los vinos blancos le gustan las rubias y las maderas,
los sonidos en la penumbra con telarañas
que se mueven como tímpanos, los frutos prohibidos,
los ruiseñores de la lluvia y el amor de los insectos.

A Luisa Valenzuela


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